dilluns, 3 de març del 2008

Melbourne-Adelaide via Great Ocean Road y Grampians

17-18-19 febrero

Despues de una manyana entre AVIS, europcar, hertz, A1 y demas, buscando un coche que nos lleve de Melbourne a Adelaide, tenemos que conformarnos con esto:

- Toyota Camry color azul.
- Cambio automatico.
- Volante a la derecha, claro.
- Elevalunas electrico.
- Cierre centralizado.
- Aire acondicionado.
- Radio que te da la bienvenida.

Y 1200 km por delante.

Dejamos Melbourne, la unica ciudad en la que hemos visto aseos publicos impecables en los que al entrar se enciende un hilo musical, y ponemos rumbo a Torquay, el inicio de la Great Ocean Road.

La carretera serpentea a lo largo de la costa, pasando por infinidad de playas de arena dorada y aguas turquesas. Vemos con nuestros propios ojos los 12 apostoles, despues de verlos tantas veces en fotos, y los recontamos. Parece que solo quedan 7 y miles de moscas que no nos dejan en paz.

Dormimos en Warrnambool (famoso lugar) y al dia siguiente salimos hacia The Grampians (estos si son famosos). Nos adentramos en el interior australiano, donde solo ves una casa de vez en cuando entre pueblo y pueblo y buzones a los lados de la carretera.

En el Parque Nacional vemos nuestro primer canguro, lo que nos confirma que estamos en Australia, cosa que ya empezabamos a dudar. En nuestro afan por recorrer quilometros sin parar ibamos a irnos esa misma noche camino de algun pueblo sin interes cerca de Adelaide, que era la meta de estos tres dias, pero tuvimos la feliz idea de quedarnos a dormir en casa de Tim. (Por cierto, gracias por dejarnos una copia de las llaves de la habitacion. No creas que pensamos quedarnoslas, desde que nos fuimos cada dia decimos que tenemos que comprar un sobre y encontrar un buzon... uhm...)
Asi que esa noche mas canguros, que casi vienen a comerse nuestra cena.... quien lo diria!

Al dia siguiente, coche, coche y mas coche. Hay que llegar a Adelaide antes de las 5 de la tarde para devolver nuestro querido camry. Y eso hacemos.
En Adelaide hace un calor asfixiante, y echamos de menos el aire fresco de The Grampians.